
Arranca la reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) en la que se va a decidir si se levanta el veto a la caza de ballenas que se aprobó en 1986, hace ya poco menos de 25 años. Este veto prohibía la caza de estos cetáceos con fines comerciales y ahora está en el aire su continuidad. Sin embargo, por mucho veto que exista, se estima que los principales consumidores de ballenas a escala internacional, Japón, Noruega e Islandia, pescan alrededor de 1.500 ballenas al año para, dicen, donarlos a la ciencia.
Ante el flagrante atropello de dicho veto por parte de los países citados, la Comisión Ballenera Internacional ha decidido presentarse en esta reunión y revisar los acuerdos existentes. La comisión llega al encuentro con una propuesta bajo el brazo, un documento que trata de acercar posturas mediante el uso de componendas dirigidas a ambas partes, los países balleneros y los proteccionistas. El encuentro, de carácter anual, se prolongará a lo largo de toda esta semana en Agadir, ciudad de Marruecos. Es la 62ª reunión celebrada con este motivo.
El documento de la comisión propone la apertura a la caza de ballenas por los próximos diez años siempre de acuerdo con ciertas cuotas. Pero no parece claro que ello vaya a deajr satisfechos a los japoneses. De hecho, su ministro de Pesca, Masahiko Yamada ya ha avisado de que no aceptará más negociaciones que las encaminadas al levantamiento del veto de caza.
