Debate sobre el comercio de márfil

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En el congreso del CITES (Convention on Internacional Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora) en Doha se está discutiendo acerca del veto al comercio de márfil. De una parte, Kenia, Congo, Ghana, Liberia, Sierra Leona, Mali y Ruanda; de otra parte, Tanzania y Zambia, que tratan de suspender la prohibición de comerciar con márfil para sacar al mercado sus excedentes de colmillos. La compraventa de márfil lleva ilegalizada desde 1989, y desde entonces se han producido dos paréntesis para la colocación de stocks en 1999 y 2008, que aprovecharon países como Namibia, Zimbaue, Botsuana y Suráfrica. Estas exenciones se proponían poner en el mercado la suficiente oferta de márfil como para evitar la caza furtiva. Sin embargo, según las estadísticas, el furtivismo experimentó un período de auge en aquellos paréntesis.

Los expertos en elefantología advierten que cada año se menoscaba la población de elefantes en un 8% por culpa de las matanzas clandestinas. Desde 1980 se ha perdido uno de cada tres elefantes debido a la acción de los cazadores furtivos.

Los científicos críticos con la caza ilegal de elefantes han puesto en entredicho la buena voluntad de la comisión y las negociaciones que estos días tienen la voz cantante en el congreso de Doha. Estos científicos aseguran que en ellos las motivaciones económicas priman sobre las ecológicas. Se da, al mismo tiempo, una preocupante escasez de biólogos en las mesas de debate.

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