Decepción en la cumbre del Cambio Climático (y 2)

Ya nos hemos hecho eco de la ola de desilusión generada por el arreglo de Copenhague, un arreglo que deja entrever el descompromiso de los principales dirigentes mundiales con la resistencia al cambio del clima. Ahora toca analizar detalladamente el texto con el que las partes responsables se han lavado las manos.

En cuanto al calentamiento global, los países firmantes prometen restringir el aumento de la temperatura a dos grados más tomando como base el índice térmico de 1900. Ahora bien, no se hace referencia alguna al modo como se pretende alcanzar dicho objetivo, ni siquiera se mencionan las reducciones relativas a la polución  medioambiental.

El pacto establece una especie de fianza a la contaminación de los países en desarrollo, que precibirán de los países ricos 30.000 millones de dólares entre el 2010 y el 2012, a lo que se sumará una cuota anual de 100.000 dólares del 2020 en adelante. En pago por ello, los países en desarrollo tendrán que implementar acciones de mitigación de las emisiones contaminantes.

Barack-Obama-Cumbre-CopenhagueEstas acciones se supervisarán mediante mecanismos de vigilancia cuya naturaleza ha sido difuminada por voluntad de los países emergentes: China, India y Brasil. Por culpa de estas naciones y su recalcitrante hermetismo, los instrumentos de control no serán vinculantes y quedan reducidos a su mínima expresión: simples mediciones de  carácter consultivo.

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