Dinamarca, ejemplo a seguir

No falta quien dice que el modelo social de los países escandinavos goza de un crédito inmerecido. Y se argumenta, al efecto, que el alto índice de suicidios demuestra lo sobrevalorados que están estos países.

Pero, en este sentido, habría que tener en cuenta factores de la calidad de vida que escapan a la organización política, como es el caso de los fenómenos metereológicos. También en lo referente a la política ecológica representan los países nórdicos un ejemplo a seguir.

Dinamarca lleva apostando tres décadas por las energías renovables, y los resultados no pueden ser más positivos: el consumo energético de Dinamarca sigue en las cifras de 1980, el país no tiene necesidad de importar un gramo de energía y sus emisiones se han reducido más de un 8% desde 1990.

aerogeneradores en el marEl gobierno danés viene implementando en todo este tiempo una serie de medidas respetuosas con el medio ambiente: sanciones a empresas que consumen más energía de la cuenta, aumento del precio de las energías no renovables, estímulo del uso de la bicicleta y disuasión del uso de los automóviles.

A fin de compensar el déficit energético, Dinamarca puso en práctica su compromiso con las renovables sembrando el país de molinos y centrales eólicas, al mismo tiempo que integraba la red eléctrica combinando la electricidad y la calefacción, mientras que la basura reciclada se destina a generar más electricidad.

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