El Co2 acidifica el océano

cangrejo

La polución relacionada con el dióxido de carbono también puede tener un fuerte impacto bajo la superficie del nivel del mar. En efecto, la excesiva acidez de las aguas marinas impide la formación molecular del carbotato cálcico, componente esencial de las conchas y caparazones de ciertos organismos subacuáticos. Entre estos organismos que calcifican están los mejillones,  las almejas, ciertos cangrejos y los corales. Se prevee que hacia finales del siglo XXI estos animales tengan serias dificultades para seguir practicando su modo de vida. La acidificación de las aguas reduce el pH como consencuencia del incremento del Co2. Los océanos están absorbiendo dióxido de carbono de modo continuado. De hecho, una tercera parte de los gases contaminantes emitidos por el hombre van a parar al seno marino.

El impacto será más acusado y más inminente en las aguas  cercanas a los polos, que absorben mayores cantidades de Co2 por el hecho de ser más frías. Así pues, serán los animales calcificadores que en ellas habitan los primeros en sufrir los efectos de los gases contaminantes.

El fenómeno de la acidificación revierte de igual modo en el desarrollo reproductivo del fitoplancton, base de buena parte del ecosistema trófico marino. Cuanto menos carbonato pulule por los flujos marinos más difícil lo tendrán los organismos con caparazón para sobrevivir.  Los índices de acidez del océano son ya muy altos y no podemos permitir que sigan en aumento.

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