Los peces pequeños no se comen

Pese a las campañas publicitarias y las normativas ministeriales, la pesca de peces pequeños sigue siendo moneda corriente  en los caladeros del mundo entero. Los barcos pesqueros continuan expoliando alevines porque estos tienen salida en el mercado y el producto se vende porque subsiste la demanda. Pero el problema tendría que erradicarse de raíz, es decir, desde el puerto y la lonja donde las capturas entran en el proceso comercial.

Sin embargo, a la persistencia de la demanda se suma la confusión derivada de la multiplicidad del tamaño mínimo reglamentado para cada especie, que a su vez varía en función del caladero donde se efectúa la pesca. Aprovechando la confusión, no son pocos los comerciantes que mezclan en las cajas distintas especies de pescados con el propósito de burlar los controles administrativos.

A fin de atajar este problema, algunos expertos y ecologistas proponen perfeccionar los medios de criba empleados en las artes de pesca incorporando aberturas laterales y rejillas más grandes en las redes de arrastre. Se trata de evitar que la captura de unas especies arramble indiscriminadamente con todo pez que se cruce en el camino.

Por ello y por la sobrexplotación del mar, lo aconsejable es sustituir la pesca con red por métodos como el anzuelo y el palangre, más compasivos con la reproducción filogenética de la fauna marina.

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